Un profesor viaja al África para convivir con una tribu primitiva y enseñarles las maravillas de la ciencia y matemáticas. Se hace amigo del cacique de la tribu y de su esposa, y la pasan muy bien por un tiempo.

Cierto día, la esposa del cacique da a luz un bebé blanco. Se corre la voz y la tribu se escandaliza.

El cacique aparta al científico para conversar unas palabras: “Mire, usted es el único blanco que hemos visto en nuestra historia, y mi mujer acaba de tener un hijo pálido como un fantasma. ¡No se necesita ser un genio para darse cuenta lo que ha sucedido!”

El profesor responde: “Pero no cacique, usted está equivocado. Lo que ha sucedido aquí es una ocurrencia natural, a la cual en el mundo civilizado nos referimos como albinismo. Observe esa pastura, por ejemplo: todas las ovejas son blancas, con excepción de aquella, que es negra retinta. La naturaleza hace esas cosas de vez en cuando.”

El cacique se mantuvo en silencio por un rato, pensativo, y luego dijo: “Le propongo una cosa: usted no menciona a la oveja negra esa, y yo no jorobo más con el bebé blanco.”

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