Verás que pronto llegará el día
que tú querrás salir a pasear
por el país de las mascarillas
donde te meten en cana
si te pescan en un bar.

Y allí, doblando nomás la esquina
podrás comerte flor de garrón,
tendrás un virus con tos y fiebre
que te volará la bata,
buscándote el pulmón.

Te encajarán un tubo en la emergencia,
que es atroz y duele como la mierda,
y te encontrarás estrella de tu velorio
gigantes mocos feroces
brotándote sin parar.

En el país de las mascarillas
tendrás que aguantar la realidad,
verás que no aparecen vacunas
ni genios que arreglen todo,
ni el Guapo ni Pompita.

Y tú verás que el mundo está embromado,
y es tan real como el boludo que se ha acercado,
y decile a él, que no te agarre la mano,
o podrás chapar el bicho
cagándote la vida.

Así tendrás barbijos hasta en la lengua,
y los demás así la vida no mengua,
y aquel país barbijos de fantasía
será tan sano algún día
como un pedazo de pan.

 

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